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LAS DEHESAS DE LA SIERRA DE HUELVA |
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En la actualidad el cerdo ibérico es la única especie porcina que se sigue criando
de manera extensiva en Europa occidental. Esta forma de producción resulta fundamental para lograr los mejores derivados
ibéricos. El bosque original se ha ido modelando generación tras generación para transformarlo en las
dehesas actuales; se trata de alcanzar un equilibrio entre la arboleda y los pastizales o zonas de cultivo.
Este hábitat resulta idóneo para la crianza de los cerdos ibéricos en régimen de semi-libertad.
Les proporciona un ambiente impoluto que los alimenta con los pastos, bellotas y demás frutos del campo. El ejercicio
físico que realizan al tener este tipo de vida en la dehesa tiene también su peso en la calidad que después
se obtendrá en el jamón y demás carnes.
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España posee unos dos millones y medio de hectáreas de terreno en forma de dehesa, esta
forma de aprovechamiento de los recursos naturales es de las menos dañinas para el medio ambiente y logran la
conservación de arboleda autóctona. Por lo que colaborar en su mantenimiento genera beneficios a nivel
ecológico.
Las dehesas se extienden por el suroeste de la penísula, abarcando la provincia de Salamanca, Extremadura casi en su
totalidad y Andalucía occidental, aunque también se pueden encontrar algunas zonas en otras provincias como
Jaén, Granada, Segovia, Toledo o Ávila o el sur portugués.
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La arboleda típica de la dehesa son las encinas y alcornoques y los quejigos en menor medida.
A finales de Septiembre maduran los frutos de estos árboles, las bellotas, que suponen un manjar para casi todos los
animales, sobre todo las de encina. En esta época conocida como la montanera y que se prolonga hasta
finales de Enero o mediados de Febrero el cerdo ibérico puede consumir hasta siete kilos de bellotas diarios, esta
alimentación en el tramo final del engorde imprime la jugosidad a sus carnes.
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