|
|
LA SALUD Y EL JAMÓN IBÉRICO |
|
Mucho se ha dicho y escrito sobre las propiedades que el jamón ibérico presenta para
la salud. Ahora con el rigor que aporta el método científico se pueden desmentir algunas falsas creencias y confirmar
otras acertadas.
En contra de lo que muchos creen el jamón ibérico no es un producto que se deba descartar en las dietas
hipocalóricas, pues 100g de pata negra aportan menos de 250 kcal (más o menos como el pan). El jamón
de cerdo ibérico criado en la dehesa y alimentándose de la montanera presenta una baja porporción de grasas
saturadas y una alta concentración de las monoinsaturadas, todo lo contrario que los llamados jamones serranos provinientes
de la cría en intensivo.
Esta alta proporción de grasas monoinsaturadas que sobrepasa el 75%, hace que el jamón sea cardiosaludable, pues
está demostrado que la ingesta de estas grasas propician un incremento del colesterol beneficioso y una disminución
del perjucial.
La cantidad de ácido oléico (monoinsaturado) en el jamón ibérico es tal que sólo el aceite
de oliva le supera.
 |
Además el jamón ibérico es una fuente muy importante de proteínas, vitaminas
B1, B6, B12 y ácido fólico, muy beneficiosas para el sistema nervioso y el buen funcionamiento del cerebro. También
es rico en vitamina E, un poderoso antioxidante, y en minerales como el cobre, esencial para los huesos y cartílagos, calcio,
hierro, zinc, magnesio, fósforo y selenio, este último muy ligado a procesos de antienvejecimiento.
Multitud de expertos nutricionistas de nuestro país alarmados con las conductas alimenticias de nuestros jóvenes instan
a que se recupere la tradicional merienda del bocadillo de jamón y se restrinja el uso de bollería para esta comida del
día. Intentan recuperar así este sano hábito de la dieta mediterranea.
|
|